テキスト見本

2度目のスペイン語 レベルIII

以下はリスニング用テキストの1回分です。内容についての質問をCDで聞いて、答えることになります。聞いただけではとてもわからない、という場合にはこのテキストを講読テキストとして使っていただきます

Cuando se vino del pueblo, yo ya se lo había dicho, que no encontraría nunca casa. Y ya estaba cargado de mujer e hijos. Pero él estaba desesperado. Y desde la guerra, cuando había estado conmigo, le quedaba la nostalgia. Nada, que le  tiraba Madrid. Madrid tira mucho. Hasta a los que no son de aquí. Y él empeñó en venirse. A pesar de que se lo tenía advertido, que no viniera, que la vida era muy dura, que si en el pueblo era difícil, aquí también había que buscársela, que ya era muy mayor para entrar en ningún oficio, que sólo  querían mozos nuevos, que sin tener oficio, andaría a la busca todos los días, que nunca encontraría cosa decente. Todo, todo se lo había advertido; pero a él le entró el ansión porque había estado aquí durante la guerra. Y nada, que se vino. Todo cayó sobre mí. Porque si éramos o no éramos primos, que si tu madre y la mía habían estado juntas de parto el mismo día, que si las dos se habían venido a Madrid; total que me encontré a toda la familia sobre mis hombros, como aquel que dice. Claro que yo no me apuro y le canto las verdades al lucero del alba, que fue lo que hice Porque, por de pronto se me metieron en la cocina con un colchón que se habían traído del pueblo y allí a dormir, todos “arrejuntaos”. Las niñas estaban así, como mi dedo, tenían  unas piernecitas que daba grima verlas. Pero yo no quería dejarme ablandar. Si sabré yo que la vida es dura. No sé qué  se creería. que le realquilaría.  Pero cómo iba a realquilar a un amigo si entonces sí que se pierden las amistades para siempre y acabaríamos un día a cuchilladas. No por mí, sino por él. Porque aunque le apreciaba,  comprendía que era muy burro. Era exactamente un animal. Y siempre con la navaja encima a todas partes. Entonces, para quitármelo de encima, fue cuando le busqué lo del laboratorio, porque él era un “negao”, que nunca había sabido buscarse el con qué. Le puse para que trajera, de dónde fuera,  las bestias. Es que no sabía hacer nada, lo que se dice nada. En el pueblo tampoco  sabía trabajar. Era muy bruto, un flojo para el trabajo. El que no sepa trabajar, por lo menos tiene que tener salero para saberlo buscar. Pero él ni eso. Allá no sé cómo no se moriría de hambre. Claro que iba espabilando.       Luis Martín  Santos “Tiempo de Silencio”